martes, 26 de mayo de 2020

Best & Worst - Josh Rosebrook


No miento si digo que la marca estadounidense Josh Rosebrook es una de las que más me ha impresionado en los últimos años. He probado gran parte de su lineal y ha llegado el momento de hacer una revisión global de la marca que tiene muchas luces pero también alguna sombra bastante oscura. 

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Josh Rosebrook - Best & Worst

Destaco la cuidada formulación de sus productos, con activos botánicos muy interesantes, libre de materiales de relleno que aportan poco y que abaratan el coste y un packaging de gran calidad. 

Sus gamas son dos: tratamiento facial y capilar (recordemos que la profesión de Josh es peluquero). La review se va a centrar fundamentalmente en los productos para el rostro, que son los que he probado en su gran mayoría.

Antes de entrar en materia me gustaría señalar que pese a que tiene una gama facial amplia, creo que la mayoría de productos encajan mejor en pieles normales o secas y maduras. La mayoría de las texturas y las fórmulas no creo que funcionen en un tipo de piel grasa o que necesite controlar los brillos.


Limpieza y tonificación:


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Best & Worst - Josh Rosebrook - Limpieza y tonificación facial

La marca solo tiene un limpiador, el Complete Mositure Cleanse. Proporciona una limpieza suave y efectiva. Muy agradable para pieles secas o sensibles porque no reseca ni deja sensación de tirantez. El aroma era a limpio y la textura cremosa y ligera. No espuma. 

El de la foto era el formato de 60ml., que había cuando lo compré. Ahora lo han cambiado y lo comercializan en un tubo elaborado a base de caña de azúcar. 

Hydrating Accelerator es muy probablemente el producto más conocido y más vendido de la marca y uno de mis favoritos. A un tónico le pido que hidrate, que no altere, que no deje residuo, que tenga un olor agradable y que tenga un pulverizador fino, que no escupa y que dure la vida completa del producto. Este producto lo cumple a la perfección.

De un conocido a un muy desconocido, creo. Se trata de su aceite Herbal Infusion Oil, desmaquillante que también puede ser utilizado como hidratante, incluso en pieles grasas porque los aceites que contiene son de baja comedogenicidad. 

Su fórmula combina aceites vegetales como: oliva, girasol, semilla de uva, jojoba, cáñamo, sésamo con extractos botánicos como: caléndula, olmo americano, malvavisco, fenogreco, té verde, neem, etc. 

Tiene una textura de aceite ligero y un aroma maravilloso a rosa damascena y palo de rosa. No emulsiona con el agua y conviene utilizarlo con un paño para dejar el menor residuo posible. La comparación más "natural" que se me ocurre es con el Nourish Oil Cleanser de Tata Harper por tipo de producto, precio, marcas... Personalmente, prefiero el de Josh. Las texturas son muy similares pero el aroma me gusta más y es algo más económico. 

Mascarillas:

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Best & Worst - Josh Rosebrook - Mascarillas faciales

Son tres las mascarillas que tiene la marca: una exfoliante (Active Enzyme Exfoliator), una hidratante (Advanced Hydration Mask) y una limpiadora-antioxidante (Cacao Antioxidant Mask). He probado las tres aunque solo he tenido dos de ellas.

La exfoliante me gustó bastante aunque me pareció intensa para mi piel sensible, por eso no la compré. De las otras dos tengo opiniones bastantes distintas.

La Advanced Hydration Mask me parece una delicia densa y nutritiva perfecta para pieles secas o maduras que sientan incomodidad, tirantez o rugosidad; no tanto para las que solo necesiten hidratar. Tengamos en cuenta que una cosa es aportar agua a la piel y otra aceite. En otro tipo de pieles puede resultar pesada porque, al retirar, algo de residuo deja. 

Con la Cacao Antioxidant Mask tuve mis más y mis menos. El resultado más destacado que aprecié fue suavidad (también limpieza) sin embargo, el tiempo de exposición recomendado (30-45 minutos hasta que conseguir que se seque) y la sensación de uso, no me gustaron nada. El cacao tiene una capacidad de absorber la  humedad similar al de la arcilla y cuando se va secando, notas picor, sequedad y tirantez. Si utilizo una mascarilla 10 minutos, puedo soportarlo aunque lo llevo mal, 30-45 minutos, se convierte en tortura. Además, su olor no me resultaba agradable y no era fácil de retirar. Más allá de esto, tiene un gran contra que dibuja perfectamente lo "Worst" de esta marca y que al final señalaré. 

Hidratación facial

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Josh Rosebrook - Best & Worst - Hidratación facial
Continuamos con el mal llamado Active Infusion Serum. Creo que no es la primera vez que me quejo de las marcas que denominan "serum" a un aceite facial. Estamos ante uno de esos casos. Un serum es una emulsión y contiene agua. 

De textura relativamente ligera, aroma muy agradable e indescriptible al mismo tiempo (sorry) fue mi aceite facial nocturno durante una temporada. Proporcionaba todos los beneficios que se esperan de un producto de este tipo: nutrición, elasticidad, suavidad, etc. Por contra, tenía un efecto muy beneficioso en muchos tipos de piel, salvo en la mía. Varios de los activos que contiene están orientados a activar la microcirculación (proceso que favorece la tonificación, la luminosidad y el incremento del la síntesis de colágeno y elastina). El problema viene cuando tienes la piel sensible y con tendencia a la cuperosis porque esa vasodilatación no es muy favorable. En mi caso concreto, la intensidad de la activación era muy alta (nivel hago ejercicio y me convierto en un tomate).

A fecha de redacción, la marca ha complementado la gama con un booster hidratante. Eso sí es un serum. 

Si os decía que el tónico era uno de sus best seller, la crema facial no se queda atrás. Cuenta la leyenda que el Vital Balm Cream tuvo lista de espera de hasta 150 personas. Esta anécdota me pareció una estupidez hasta que lo probé... Volvemos a lo mismo, solo lo disfrutarás si tienes la piel seca pero, si la tienes... OMG. 

Es una crema con una textura mousse densa y un aroma dulce delicioso, que se funde con la piel y la deja maravillosamente nutrida, cómoda y calmada. Para mí es uno de esos productos que te hacen disfrutar de la rutina. Mi favorito, sin duda alguna. 

Siguiendo con la hidratación y en una versión más ligera y con SPF 30, la marca tiene dos productos de día. Uno sin color y otro con. 

Nutrient Day Cream Tinted es una hidratante con textura de crema ligera o loción que aporta un toque de color que, en teoría, se adapta a todos los tipos de piel. Se absorbe bastante bien y tiene un aroma a fruto seco. 

El producto es interesante para aquellos que quieran un todo en uno que hidrate, proteja del sol y mejore la apariencia de la piel. Como problemas señalaría que el acabado es bastante jugoso (piel normal-seca) y, aunque es cierto que el tinte es muy ligero, sin apenas cobertura, no creo que se integre igual de bien con todos los tonos de piel. A mí me quedaba como medio tono más oscuro y soy bastante clara.  


Capilar

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Best & Worst - Josh Rosebrook - Lift Hair Voluminizyng Spray 


El único producto del que os puedo hablar de la gama capilar, es el de Lift Hair Voluminizing Spray. No se parece en nada a otros productos similares que he podido probar. La mayoría se utilizan en la zona de la raíz y actúan levantándolas un poco. No suelen dejar residuo o no un residuo pegajoso o que cueste algo más que un cepillado eliminar. 

Para mí, Lift está más próximo a una laca con poca fijación que a un spray voluminizador. Los efectos en mi cabello son muy similares. Si lo aplico en la raíz, el spray deposita demasiado producto y me deja el pelo un poco tieso. Si lo aplico a cierta distancia, la cosa mejora, puedo conseguir volumen entre capas pero con fijación. Tampoco me ha funcionado, por ejemplo, cuando quiero potenciar las ondas naturales de mi pelo. Tengo la fibra muy fina y, aunque se ondula, con el peso del propio cabello, se alisa al poco tiempo. Para fijarlas, es un poco pesado y no logra mantener la forma. 

A su favor diré que está tan bien formulado que si por un descuido, una persona humana algo estúpida, se pulveriza los ojos... no pasa nada y vive para contarlo, sin llantos ni picores... #nohesidoyomelohancontado. Vamos, que no es nada agresivo para el cabello.

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The best: Las formulaciones y los envases. Es una marca con un precio elevado pero, en mi opinión, estás pagando calidad. Los ingredientes están muy bien escogidos, las texturas son muy agradables para una piel normal-seca y los envases funcionan perfectamente y se percibe la calidad de los materiales. 

The worst: Los problemas de estabilidad de las fórmulas y la caducidad

Lo primero se refiere a la tendencia de algunos productos a mutar. A mí me ha pasado con el Vital Balm, cuya textura mousse derivó a una textura más compacta. Muy similar a lo que le ocurre a la mantequilla cuando se deshace y luego se enfría y endurece, sin que el envase estuviera sometido a procesos de calor que provocaran esto. Pude continuar utilizando el producto pero perdió sensorialidad. 

Y también me ocurrió con la mascarilla Cacao Antioxidant. En este caso es que se secó y fue imposible terminar el envase. Tuve que tirarlo. Tampoco sufrió ningún tipo de maltrato que pudiera provocar o justificar su deterioro. 

La caducidad... Los plazos de caducidad de los productos, al menos de los que yo he tenido (que como veis no son pocos), suele ser muy corta. No sé si es un problema de la marca o un problema de distribución, es decir, que las tiendas que trabajan la marca no compren directamente a Josh Rosebrook sino a un distribuidor que tenga un stock antiguo. Lo cierto es que nunca he tenido un producto cuya caducidad fuera superior al año, normalmente estaban en torno a los 6 meses. No se si esta situación ha mejorado en la actualidad. 

Ni que decir tiene que los dos productos con los que tuve problema NO estaban caducados. Estaban dentro de caducidad y aún así, mutaron. Es más, el tamaño de ambos era el pequeño de 22ml.

Por mucho que me guste la marca, ambas circunstancias me parecen intolerables y espero que lo solucionen porque, más allá de esto, es una marcaza. 

Si queréis probar alguno de sus productos os recomiendo que los adquiráis cuando vayáis a utilizarlos, no para guardarlos y que reviséis la fecha de caducidad de los envases y, si no es de, al menos, un año, os pongáis en contacto con la tienda donde los hayáis adquirido en previsión de posibles problemas. 

De muchos de los productos tenéis un review individualizado. Si hay alguno que os interesa especialmente y no está en el blog, dejádmelo en comentarios y lo subo. 

¿Habéis probado la marca? Me encantaría saber vuestra opinión. 

¡Sed buenos y cuidaos!



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lunes, 11 de mayo de 2020

Protección solar - Fitzpatrick y los divergentes


El sol es una realidad inmutable. Regla número uno que aprendes cuando descubres que tienes alma de vampiro. Esto no se elige, advierto. No es una cuestión de kilos de iluminador, nosotros brillamos al sol al tiempo que nos achicharramos. Sí, lo de Crepúsculo es mentira, lo siento. El cine ha hecho mucho daño entre príncipes azules y señores de las tinieblas. 

La parte positiva de toda inconveniencia genética es el aprendizaje, tanto a nivel teórico: el sol está ahí, llueva, truene o sea invierno, como a nivel práctico: cómo elegir un protector solar y no morir en el intento descifrando números, filtros, texturas y creencias políticas. Pongo a vuestra disposición mis humildes conocimientos vampíricos para luchar contra la barbacoa luminosa que no solo os puede tostar más o menos, sino que puede hacer que ardáis en el infierno sin necesidad de juicio previo. 

LOS COLORES DEL ENEMIGO

Sí, sabemos que el enemigo es peligroso pero mis ojitos rojos, que han visto pasar centenares de años delante de ellos, son conscientes de que para vencer en la batalla hay que conocer a quién nos enfrentamos... Ya lo decía Sun Tzu: "Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no temas el resultado de cien batallas; si te conoces a ti mismo, pero no conoces al enemigo, por cada batalla ganada perderás otra; si no conoces al enemigo ni a ti mismo, perderás cada batalla". Efectivamente... era un poco pedante ¡pero nos ha dado tan buenos ratos!

Ajos, crucifijos y colores. Como sabemos que los primeros apestan y los segundos no decoran, vamos a los últimos. El sol (y no solo el sol) nos regala de forma continua diferentes tipos de luces y rayos:

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El espectro solar 

Los ULTRAVIOLETA. Dos tipos y muy peligrosos:

Los rayos UVB son los responsables del  bronceado y del rojo gamba. La capa de ozono actúa interceptándolos en su gran mayoría, pero su debilitamiento ha provocado un aumento en la proporción de rayos que llegan a la tierra. Su intensidad varía en función de la época del año.

La piel responde ante ellos mediante la acción de unas células (melanocitos) que se encuentran en la epidermis. Ellas forman unos pigmentos (melanina) que transfieren a otras células, los queratinocitos (que representan el 90% de las células existentes en la epidermis), para proteger su núcleo de la radiación solar. Este es el mecanismo por el que la piel se broncea.

Si la dosis de rayos UVB que la piel recibe es excesiva, se produce un enrojecimiento de la zona acompañada de una respuesta inflamatoria... lo que se conoce como chamuscamiento o quemadura solar.

La exposición prolongada al sol puede provocar que los mecanismos de reparación de la piel, que se encargan de eliminar los daños que esta origina, dejen de funcionar correctamente porque se agoten. Si este sistema de protección falla, el riesgo de la aparición de cáncer de piel se dispara.

Los rayos UVA son como una mala canción... nunca te abandona. Nos acompañan todo el año, llueva, nieve o simplemente esté nuboso. Son bastante menos escandalosos que los anteriores pero su mala "UVA" es superior. Su capacidad de penetración es mayor y nos regalan radicales libres, oxidación, envejecimiento cutáneo y todo lo que esto conlleva (arrugas, flacidez, sequedad, engrosamiento de la piel, etc). ¡Ah! Eso sí, son muy considerados y no producen quemaduras...

La LUZ VISIBLE o AZUL:

Representa el 40% del espectro solar pero su origen, además del sol, está en las pantallas y luces led que han colonizado nuestras vidas. Esas pantallas que mantenemos a menos de un metro de distancia de nuestro rostro y de las que recibimos de forma continua radiación.

A nivel práctico, la luz azul actúa sobre los melanocitos, sobreestimulándolos y provocando que estos repartan la melanina de forma anárquica, lo que se traduce en pigmentación irregular y manchas oscuras en la epidermis. Al contrario que lo que ocurre con la ultravioleta, aunque es un problema que afecta a todos los fototipos, es especialmente más acusado en pieles más morenas (fototipos IV-V). Además, su capacidad de penetración es mayor que la de los rayos UVB, llegando hasta la hipodermis.

Sus efectos son múltiples: enrojecimiento inmediato producido por vasodilatación, fotoenvejecimiento, desnaturalización de las fibras de colágeno y elastina y disminución de su actividad de síntesis, deshidratación e inmunosupresión de las células de Langerhans (células inmunitarias de la piel).

Los INFRARROJOS:

El mayor porcentaje de rayos que recibimos del sol (53%), corresponde a luz infrarroja. Tienen gran capacidad de penetración, pudiendo llegar incluso a la hipodermis. Son los responsables de la sensación de calor que produce el sol. La repercusión que tienen en nuestra piel es un despropósito de acciones encaminadas a que nuestros 1000 años de edad no pasen inadvertidos 🙄: daño oxidativo, degradación del colágeno y la elastina o lesiones en el ADN a nivel celular. Además, en pieles sensibles o aquejadas de patologías como la rosácea, el exceso de calor  provoca un empeoramiento de la zona afectada: inflamación, dilatación de los capilares sanguíneos, ardor, etc.


ANÁLISIS DAFO

Como en cualquier batalla, el paso previo al inicio de las hostilidades debe ser analizar fortalezas y debilidades, es decir, nuestra piel. Concretamente la resistencia que esta presenta a la exposición solar sin protección o lo que es lo mismo, cuánto tiempo podemos estar mirando al sol hasta que empecemos a adquirir un precioso color carmesí. Por suerte, el empirismo se puso de moda hace tiempo y no es necesario jugárnosla para descubrir qué fototipo (porque eso es lo que significa) tenemos:

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La escala de Fitzpatrick - Fototipos de piel

Llegados a este punto, hay dos opciones: o habéis encontrado sin dificultad vuestro fototipo, o sois divergentes y la clasificación no va con vosotros. Extrañamente soy de las segundas. Conclusión: Fitzpatrick, el señor que se inventó esto, tenía poco mundo.

Teniendo claro o no, cuál es nuestro fototipo, el paso siguiente es descifrar el significado intrínseco del número que acompaña al protector (el factor) y desterrar la idea de que un número más alto, protege más intensamente e impide, como consecuencia inseparable, el bronceado. Señores, el 15, el 20, el 30 y el 50 protegen IGUAL. El número, lo que en realidad indica, es un mayor o menos tiempo de protección. Es decir, un factor 50 protege durante más tiempo que un factor 15, pero no mejor. 

Sí, sí… escucho a vuestras mentes ávidas de conocimiento preguntar telepáticamente cómo saber el tiempo exacto (mentira) que un factor nos protege. Sencillo (con calculadora a mano), hay que multiplicar los minutos que por nuestro fototipo podemos exponernos al sol sin achicharrarnos, por el factor que utilicemos:

Mi fototipo es II, así que puedo estar entre 15-20 minutos sin arder (teóricamente), y suelo utilizar un factor 50. Para conocer el tiempo, multiplicaré 15 (minutos) por 50 (factor), con un resultado de 750 minutos (me siento como en el 1, 2, 3). Lógicamente, esta es una cifra orientativamente graciosa y parece un poco reñida con el sentido común. La lógica dice que repliquemos con frecuencia y más si nos dedicamos a putear al protector: nos mojamos, sudamos, nos tocamos la piel, etc. ¡Ah! Muy importante: la tacañería está reñida con la exposición solar. Nada de impregnar nuestra piel con una ínfima porción de protector, la cantidad recomendada vendría a ser como la capacidad de una cucharilla de café aproximadamente, para el rostro.


ELECCIÓN DEL ARMAMENTO: LOS FILTROS

No os voy a engañar, no es demasiado divertido, solo hay dos opciones válidas (escudo o transformación) y otra a medio camino, pero ninguna es perfecta:

Físicos → actúan reflejando la luz solar. Crean una pantalla blanca en nuestra piel que no permite que la luz incida. Su mayor pro es que no se absorben y el contra, que dejan la cara ligeramente pálida. Los más usados son el óxido de zinc y el dióxido de titanio. En el intento de eliminar ese efecto “cara papel”, se ha recurrido a reducir el tamaño de las partículas a nivel microscópico (nanopartículas) con el problema asociado de que, dadas sus dimensiones, sí son absorbidas por la piel y son extremadamente difíciles de controlar, pudiendo colarse en el torrente sanguíneo y en los tejidos, provocando alteraciones a nivel celular. Si queréis evitarlo, aseguraos de que en el inci aparecen como (no nano).

Químicos → funcionan transformando la radiación en calor. Su mayor ventaja es que, a nivel cosmético, son muy agradables de usar y no dejan residuo. Su contra es que la piel los absorbe y está demostrado que pueden provocar alergias, por lo que se desaconsejan en pieles sensibles. Además, numerosos estudios acusan a estos filtros de ser disyuntores endocrinos y de causar daño medioambiental. Los más usados: Octylcrylene, Octinoxate, Avobenzone, Oxybenzone y Octisalate.

Naturales → existen aceites vegetales que protegen a la piel de forma natural, como pueden ser: el aceite de coco, el aceite de aguacate, el de avellana, el de semillas de algodón, etc. Añadidos a una formulación, aportan un extra de protección y de nutrientes muy beneficiosos, incluso se pueden utilizar de forma previa a la utilización de un protector solar para que nuestra piel esté en mejores condiciones, pero la sabiduría vampírica no recomienda sustituir, un filtro de los anteriormente descritos, por uno de estos productos, a no ser que arder sea el objetivo.

Ante este panorama, la elección del protector solar no parece muy sencilla. Nos movemos en las aguas pantanosas del “elijamos por eliminación”. En mi opinión, el mejor filtro solar es el que se utiliza pero, más allá de eso, elijo un filtro físico, sin nanopartículas, que contenga ingredientes naturales. Palabra de vampiro.

Si en este punto piensas que eres un mero espectador cuyo papel se limita a bañarse en protector solar, te voy a convencer de lo contrario. ¿Cuántas veces has oído hablar de los antioxidantes? Son sustancias que contrarrestan la acción de unos desgraciados llamados “radicales libres”. Estos son liberados de forma natural por las células y son neutralizados por aquellos. Factores como la contaminación, una mala alimentación, consumo de alcohol o tabaco o el sol, desequilibran este balance y aumentan el número de radicales libres que, al no poder ser “controlados”, provocan daño a nivel celular. Una forma de protegernos contra el sol es alimentar a nuestra piel para que sea más resistente. El consumo habitual de frutas, verduras, pescados y frutos secos, contribuirá a frenar el daño que la radiación solar puede provocarnos.

Como vampiro, te recomendaría que vivieras de noche, pero puedes interpretar que mi humilde indicación quizá esté escondiendo el deseo de convertir las calles en una fuente de alimentación continua (nein). Podría dejar la radicalidad de lado (y de paso no joder la tranquilidad nocturna sobrepoblándola) y aconsejarte que evitaras tomar el sol pero, en el mundo tananoréxico en el que muchos nos encontramos, eso es cercano al sacrilegio así que, solo me queda pedirte que te cuides, porque la protección solar no es una moda o una cuestión de belleza, es una cuestión de salud.

¡Sed buen@s y hacedme caso!

Bibliografía:

1. Bagazgoitia, L. (2019) La luz azul de las pantallas y la piel. Blog de dermatología Dra. Bagazgoitia. Disponible en: <URL: https://dermatologia-bagazgoitia.com/2019/01/la-luz-azul-de-las-pantallas-y-la-piel-5039

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10. Mahmoud BH, Ruvolo E, Hexsel CL, Liu Y, Owen MR, Kollias N, Lim HW, Hamzavi IH. Impact of long-wavelength UVA and visible light on melanocompetent skin. J Invest Dermatol. 2010;130(8):2092-7.

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