miércoles, 28 de octubre de 2020

Etiqueta #free, ¿qué significa?

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Esmaltes de uñas toxic free

¡Ay lo que nos ha cambiado la cosmética natural! Si nos paramos un minuto y echamos la vista atrás seremos conscientes de la revolución que ha supuesto la irrupción de la cosmética natural en nuestra vida. Más allá de lo obvio, el enriquecimiento del léxico es una realidad irrefutable. Decenas de nuevas palabras nos han invadido y no piensan largarse. ¿El problema? En muchas ocasiones somos capaces de asociaciarlas con un concepto positivo o negativo pero no siempre sabemos en qué consisten. 

Hoy quiero hablaros un poco de esmaltes de uñas y de la etiqueta #free que los cataloga.

Empecemos por el principio, lo que indica es el número de ingredientes tóxicos que no contiene y por eso va acompañada siempre de un número y la conclusión es obvia: cuanto mayor, mejor para todos. 

¿Qué sustancias tóxicas podemos encontrar en un esmalte de uñas?: 

  • Formaldehído y resina de formaldehído: irritante y cancerígeno. 
  • Tolueno: un disolvente muy irritante que puede provocar dermatitis. 
  • DBP Ftalato de dibutilo: prohibido en la UE por tóxico. 
  • Parabenos: disruptor endocrino que se acumula en el organismo. 
  • Xileno: su inhalación puede provocar jaqueca, vómitos y náuseas. 
  • Colofonia: resina nociva que puede causar dermatitis de contacto. 
  • Acetona: irritante, puede causar náuseas. 
  • TPHP Fosfato de trifenilo: puede afectar al equilibrio hormonal, la reproducción y el metabolismo. 
  • Alcanfor: su uso está limitado al 11% pero en dosis altas es venenoso por ingestión y puede causar convulsiones, irritabilidad, contracciones musculares. Tópicamente, puede producir eccema. 
  • Estireno: neurotóxico. 
  • Benzophenona: irritante, disruptor endocrino y bioacumulativo. 

Lejos de ser ingredientes de uso poco común, son muy fáciles de encontrar, tanto en esmaltes de uñas, como en endurecedores o en productos de acabado. Estos ingredientes son absorbidos por las uñas, cuya superficie es porosa y entran así en el organismo. Más allá de su toxicidad, y a nivel puramente funcional, son abrasivos para la uña, responsables de la coloración amarillenta y del capeado. 

No existe una normativa que regule este tipo de etiquetas y cada marca elije la que considera adecuada. Sí hay consenso sobre el significado: 

  • 3free: sin tolueno, formaldehído y ftlatato de dibutilo. 
  • 4free: sin tolueno, formaldehído, ftlatato de dibutilo y resina de formaldehído. 
  • 5free: sin tolueno, formaldehído, ftlatato de dibutilo, resina de formaldehído y alcanfor. 
  • 7free: sin tolueno, formaldehído, ftlatato de dibutilo, resina de formaldehído, alcanfor, parabenos y xileno. 
  • 9free: sin tolueno, formaldehído, ftlatato de dibutilo, resina de formaldehído, alcanfor, parabenos, xileno, estireno y benzophenone-1. 

También he de señalar que nada es ajeno al marketing y he podido comprobar como algunas marcas van sumando números al free para dar una mejor imagen. El cambio no se basa en una eliminación de ingredientes nocivos de la fórmula, porque es la misma de siempre, sino en que ahora hacen hincapié en que no llevan un determinado ingrediente tóxico (que no han llevado nunca). De hecho, hay marcas 7free, que podrían ser 9free o 10free. 

Obtener un esmalte de uñas a base de ingredientes 100% naturales, a día de hoy, no es viable, pero sí se puede formular evitando los tóxicos descritos y sustituyéndolos por ingredientes seguros para la salud, biodegradables y que no dañan el medio ambiente. 

Podemos encontrar diferentes marcas que no solo han optado por la eliminación de ingredientes tóxicos sino que también han apostado por elaborar esmaltes veganos, libres de cualquier sustancia de origen animal. Puede sorprender pero es frecuente el uso de insectos para obtener diferentes pigmentos: rojos, rosas, marrones o utilizar escamas de pescado para elaborar glitters. Incluso, marcas en las que todo su proceso de fabricación es halal (permitido por la religión musulmana). 

También nos podemos encontrar con el aviso de que un esmalte es #glutenfree. La intolerancia al gluten es un problema cada vez más frecuente y, como es obvio, no todo el mundo experimenta el mismo grado de reacción a esta sustancia. Aunque en un principio pueda parecer algo absurdo ya que el problema está relacionado con el aparato digestivo, no se puede descartar que, en casos graves de esta patología y dado que la porosidad de la uña hace factible que absorbamos sustancias por ella, esté aconsejado el uso de esmaltes que certifiquen que no lo contienen. 

La transición hacia esmaltes libres de sustancias nocivas es un trayecto sin complicaciones. Los resultados, como producto, mejoran los que se obtienen con esmaltes convencionales y se apuesta por cosmética libre de crueldad animal, sin tóxicos y respetuosa con el medio ambiente.

Marcas como OZN, Kure Bazaar, Manucurist, Mia Cosmetics o Nailberry (que son las que salen en la foto) ofrecen una variedad amplísima de colores, acabados y tratamientos para cuidar de nuestras uñas, presumiendo de etiquetas, incluso manicuras semipermanentes. Es muy fácil, ¡#befree!

¿Qué os parece?, ¿usáis este tipo de esmaltes?

¡Sed buen@s!
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